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domingo, 18 de abril de 2010
RUEDES...LA FIESTAS EN IMAGENES
MÁS FOTOS ESPERANDO AL COMIENZO DE LA MISA RUEDES FIESTAS DE SAN LÁZARO
ÉXITO ROTUNDO EN LA FIESTA DE SAN LÁZARO EN RUEDES
RUEDES EN FIESTAS AL SON DE LA GAITA Y EL TAMBOR
PREPARATIVOS DE LA FIESTA DE SAN LÁZARO POR VOLUNTARIOS EN RUEDES
Algunas fotos de la fiesta de San Lázaro en RUEDES
viernes, 16 de abril de 2010
Ruedes-La presidenta vecinal lidera un acto nacional sobre fibromialgia en Sevilla
La presidenta vecinal lidera un acto nacional sobre fibromialgia en Sevilla

FOTOS RETROSPECTIVAS DE OTRO DE LOS ACTOS CONVOCADOS HACE UNOS MESES EN MADRID
Ruedes
08:15
VOTE ESTA NOTICIA
E. M.
Marifé Antuña, presidenta de la Asociación de Vecinos de Ruedes y fundadora hace dos años del grupo de apoyo Fibroamigosunidos para enfermos que sufren fibromialgia, síndrome de fatiga crónica y sensibilidad química múltiple organizará el próximo día 5 de mayo un acto en la catedral de Sevilla al que asistirán pacientes con estas patologías para llamar la atención de las administraciones sobre «la falta de apoyo público» que reciben. La misa será oficiada por el arzobispo de la ciudad Juan José Asenjo y han sido invitados representantes autonómomicos y municipales de diversas partes de España, así como la duquesa de Alba, Cayetana Fitz-James Stuart. Además, acudirán miembros de diecisiete asociaciones de varias localidades y de la directiva del Real Betis Balompié.

FIBROAMIGOSUNIDOS DE LA MANO DE AFISA DE LA SAFOR POR TODA LA GEOGRAFIA ESPAÑOLA Y EN DEFENSA DE LOS DERECHOS DE LOS ENFERMOS DESDE HACE AÑOS
Antuña cuenta para la organización del evento con la colaboración de Afisa de la Safor, un colectivo valenciano dedicado también a la atención directa a enfermos de fibriolmalgia. El grupo de apoyo Fibroamigosunidos surgió como una iniciativa personal de la actual presidenta vecinal de Ruedes, que desde hace 17 años ha participado activamente en la difusión y reconocimiento de esta patología que genera importantes dolores musculares, cansancio y otras consencuencias que afectan al sistema nervioso y que dificultan la vida cotidiana de las personas que la padecen. Actualmente, la organización cuenta ya con más de 8.500 inscritos a través de sus diez páginas web.

IMAGENES DE LA PUERTA DEL SOL CONCENTRACIÓN " DEJEMOS DE SER INVISIBLES" podemos ver a Marifé Antuña dirigiendose a los medios ya los ciudadanos
autoridades que asistiran al acto de Sevilla,
El Decano del Ilustre colegio de Abogados de Sevilla Don Jose Joaquin Gallardo Rodriguez
El Vicepresidente del colegio de Farmaceutico Manolo Ojeda
El vicepresidente de la FEDER federacion española de Enfermedades raras
Moises Abascal
El Hermano Mayor de la Hermandad del Gran Poder de Sevilla
Enrique Esquivies
Su Homónimo de la Hermandad de la Hiniesta
Presidente del consejo General de Hermandades y Cofradias
Adolfo Arenas
Club de futbol Real Betis balonpie
Presidente del Excmo. Colegio de Trabajos Sociales de Sevilla. Don Rafael Hidalgo Romero
Don Javier Alés Sioli. Profesor titular de la Escuela de Trabajadores Sociales de la Universidad Pablo Olavides, de Sevilla.
-Don Juan Palma Gutiérrez. Letrado del Ilustre Colegio de Abogados de Sevilla. Miembro de la CFDS of America de Charlotte, Carolina del Norte.es
Anivel Artistico Presentador y Locutor
Agustin Bravo canal sur
REPRESENTANTES CONFIRMADOS ORGANISMOS MUNICIPALES
SRA. ROSA TORRES PRESIDENTA DEL PSOE DE ANDALUCIA
CONCEJALA DE BIENESTAR SOCIAL Y DELEGADA CRUZ ROJA
SRA. PAQUI LOPEZ AYUNTAMIENTO DE (OLIVA) VALENCIA
SRA. PILAR RIPOLL FELIU DIRECTORA GENERAL DE CALIDAD Y ATENCION AL PACIENTE DE LA COMUNIDAD VALENCIANA
Asociaciones:
1-AFISA DE LA SAFOR OLIVA VALENCIA
2- FIBROAMIGOSUNIDOS.COM
3-FIBROVIDA DE BORMUJO SEVILLA
4-ALTEA HUELVA
5-LA ASOCIACION DE FIBROMIALGIA DE MARBELLA
6-ASQUIFIDE ALICANTE
7-AFIMA MARINA ALTA DE DENIA ALICANTE
8-ASIMEPP DE TORREVIEJA ALICANTE
9-CHARY DE FIBROAMIGOSUNIDOS
10-DORI SOCIA DE AFISA COMPAÑERA DE FIBROAMIGOSUNIDOS Y DE LA PLATAFORMA
11-FIBROCAMPÍÑA DE MARCHENA
12-LA PLATAFORMA NACIONAL DE FM, SFC, SSQM, SE ADHIERE A LA DIFUSION DEL ACTO
13-ASOCIACION DE MERCURIADOS
14- ASOCIACION DE FIBROALJARAFE DE SAN JUAN DE AZNALFARACHE
15-ASOCIACIÓN DE FIBROMIALGIA Y FATIGA CRONICA ALFYFCRONIC DE LEBRIJA (SEVILLA)
16-AFITOR ( SEVILLA)
17-ASOCIACION DE FIBROMIALXIA DE LUGO ALUFI
18-AFINA ASOSIACION DE FIBROMIALIGIA NAZARENA
19-Asociación de Mujeres Juan Diego de Bormujos;
20-Asociación de Mujeres Azuda de Bormujos.
21-Asociación del Cancer de Bormujos.
Y ESTAMOS PENDIENTES DE CONFIRMAR LA ASISTENCIA DE ALGUNA REPRESENTACION DE LA CASA REAL, LA DUQUESA DE ALBA.
MAS ASOCIACIONES Y HERMANDADES DE SEVILLA Y PUEBLOS DE ALREDEDORES
Y DISTINTOS ORGANISMOS TANTO POLITICOS COMO AYUNTAMIENTOS
fuente : LA NUEVA ESPAÑA

FOTOS RETROSPECTIVAS DE OTRO DE LOS ACTOS CONVOCADOS HACE UNOS MESES EN MADRID
Ruedes
08:15
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E. M.
Marifé Antuña, presidenta de la Asociación de Vecinos de Ruedes y fundadora hace dos años del grupo de apoyo Fibroamigosunidos para enfermos que sufren fibromialgia, síndrome de fatiga crónica y sensibilidad química múltiple organizará el próximo día 5 de mayo un acto en la catedral de Sevilla al que asistirán pacientes con estas patologías para llamar la atención de las administraciones sobre «la falta de apoyo público» que reciben. La misa será oficiada por el arzobispo de la ciudad Juan José Asenjo y han sido invitados representantes autonómomicos y municipales de diversas partes de España, así como la duquesa de Alba, Cayetana Fitz-James Stuart. Además, acudirán miembros de diecisiete asociaciones de varias localidades y de la directiva del Real Betis Balompié.

FIBROAMIGOSUNIDOS DE LA MANO DE AFISA DE LA SAFOR POR TODA LA GEOGRAFIA ESPAÑOLA Y EN DEFENSA DE LOS DERECHOS DE LOS ENFERMOS DESDE HACE AÑOS
Antuña cuenta para la organización del evento con la colaboración de Afisa de la Safor, un colectivo valenciano dedicado también a la atención directa a enfermos de fibriolmalgia. El grupo de apoyo Fibroamigosunidos surgió como una iniciativa personal de la actual presidenta vecinal de Ruedes, que desde hace 17 años ha participado activamente en la difusión y reconocimiento de esta patología que genera importantes dolores musculares, cansancio y otras consencuencias que afectan al sistema nervioso y que dificultan la vida cotidiana de las personas que la padecen. Actualmente, la organización cuenta ya con más de 8.500 inscritos a través de sus diez páginas web.

IMAGENES DE LA PUERTA DEL SOL CONCENTRACIÓN " DEJEMOS DE SER INVISIBLES" podemos ver a Marifé Antuña dirigiendose a los medios ya los ciudadanos
autoridades que asistiran al acto de Sevilla,
El Decano del Ilustre colegio de Abogados de Sevilla Don Jose Joaquin Gallardo Rodriguez
El Vicepresidente del colegio de Farmaceutico Manolo Ojeda
El vicepresidente de la FEDER federacion española de Enfermedades raras
Moises Abascal
El Hermano Mayor de la Hermandad del Gran Poder de Sevilla
Enrique Esquivies
Su Homónimo de la Hermandad de la Hiniesta
Presidente del consejo General de Hermandades y Cofradias
Adolfo Arenas
Club de futbol Real Betis balonpie
Presidente del Excmo. Colegio de Trabajos Sociales de Sevilla. Don Rafael Hidalgo Romero
Don Javier Alés Sioli. Profesor titular de la Escuela de Trabajadores Sociales de la Universidad Pablo Olavides, de Sevilla.
-Don Juan Palma Gutiérrez. Letrado del Ilustre Colegio de Abogados de Sevilla. Miembro de la CFDS of America de Charlotte, Carolina del Norte.es
Anivel Artistico Presentador y Locutor
Agustin Bravo canal sur
REPRESENTANTES CONFIRMADOS ORGANISMOS MUNICIPALES
SRA. ROSA TORRES PRESIDENTA DEL PSOE DE ANDALUCIA
CONCEJALA DE BIENESTAR SOCIAL Y DELEGADA CRUZ ROJA
SRA. PAQUI LOPEZ AYUNTAMIENTO DE (OLIVA) VALENCIA
SRA. PILAR RIPOLL FELIU DIRECTORA GENERAL DE CALIDAD Y ATENCION AL PACIENTE DE LA COMUNIDAD VALENCIANA
Asociaciones:
1-AFISA DE LA SAFOR OLIVA VALENCIA
2- FIBROAMIGOSUNIDOS.COM
3-FIBROVIDA DE BORMUJO SEVILLA
4-ALTEA HUELVA
5-LA ASOCIACION DE FIBROMIALGIA DE MARBELLA
6-ASQUIFIDE ALICANTE
7-AFIMA MARINA ALTA DE DENIA ALICANTE
8-ASIMEPP DE TORREVIEJA ALICANTE
9-CHARY DE FIBROAMIGOSUNIDOS
10-DORI SOCIA DE AFISA COMPAÑERA DE FIBROAMIGOSUNIDOS Y DE LA PLATAFORMA
11-FIBROCAMPÍÑA DE MARCHENA
12-LA PLATAFORMA NACIONAL DE FM, SFC, SSQM, SE ADHIERE A LA DIFUSION DEL ACTO
13-ASOCIACION DE MERCURIADOS
14- ASOCIACION DE FIBROALJARAFE DE SAN JUAN DE AZNALFARACHE
15-ASOCIACIÓN DE FIBROMIALGIA Y FATIGA CRONICA ALFYFCRONIC DE LEBRIJA (SEVILLA)
16-AFITOR ( SEVILLA)
17-ASOCIACION DE FIBROMIALXIA DE LUGO ALUFI
18-AFINA ASOSIACION DE FIBROMIALIGIA NAZARENA
19-Asociación de Mujeres Juan Diego de Bormujos;
20-Asociación de Mujeres Azuda de Bormujos.
21-Asociación del Cancer de Bormujos.
Y ESTAMOS PENDIENTES DE CONFIRMAR LA ASISTENCIA DE ALGUNA REPRESENTACION DE LA CASA REAL, LA DUQUESA DE ALBA.
MAS ASOCIACIONES Y HERMANDADES DE SEVILLA Y PUEBLOS DE ALREDEDORES
Y DISTINTOS ORGANISMOS TANTO POLITICOS COMO AYUNTAMIENTOS
fuente : LA NUEVA ESPAÑA
RUEDES GIJON
asturias,
FIBROMIALGIA,
pueblos,
ruedes gijón,
SFC,
SSQM
lunes, 12 de abril de 2010
RUEDES EN FIESTAS MARI 93 AÑOS NOS DELEITA CON SUS CANCIONES ASTURIANAS
VÍDEO Fiestas de San Lázaro en RUEDES ( Asociación de vecinos La Magdalena )
RUEDES GIJON
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lunes, 29 de marzo de 2010
La cuadrilla de la Magdalena
Un grupo de once vecinos asume de forma desinteresada el trabajo de adecentar la parroquia, porque «si no hacíamos algo, esto se moría»

Por la izquierda, Manuel Ángel Fernández, Manuel Sampedro, Inocencio Alonso, Antonio Blanco, Jaime Fresno y Rosendo Menéndez. patricia fernández
MULTIMEDIA
Fotos de la noticia
Miriam SUÁREZ
La última vez que el Ayuntamiento mandó una desbrozadora a Ruedes fue «hace dos años, por lo menos». A la parroquia le resquema la memoria. Es la necesidad de atenciones municipales. Carencia que la obliga a cuidarse sola. De los cuidados de Ruedes se encargan, concretamente, once personas, todas ellas vinculadas a la Asociación de Vecinos «la Magdalena».
La cuadrilla está formada por Vicente González, Jaime Fresno, Enrique Suárez, Inocencio Alonso, Manuel Ángel Fernández, José Ramón González, Javier Mondroño, Antonio Blanco, Manuel Sampedro, Amador Solís y Rosendo Menéndez. Cada dos o tres meses se juntan para adecentar el entorno de la iglesia y del centro cívico. «Si no lo hacemos nosotros, quién lo va a hacer», lamentan.

Limpian el cementerio parroquial cuando se acerca el Día de Todos los Santos. Acondicionan la iglesia cada vez que se celebran bautizos, comuniones o bodas. Y todo apunta a que también tendrán que ser ellos quienes sieguen los caminos que están cubriéndose de maleza. «Como el Ayuntamiento no viene a desbrozarlos, habrá que reunir al Equipo A, y al B también», ironiza Manuel Sampedro, valiéndose de la popular serie televisiva.
Sampedro tiene 49 años y es pintor de automóviles. Él no reside en Ruedes, sino en la calle Eleuterio Quintanilla. Pero «estoy casado allí» y, por tanto, como si fuera de la parroquia, donde todavía viven sus suegros. El matrimonio pasa todos los fines de semana, «de viernes a domingo», en la casería familiar. «Mucho relax», comenta el miembro más joven de la brigada vecinal de «la Magdalena».
Salvo cuando toca trabajo comunal. Lo cierto es que estas once personas sacrifican mucho tiempo libre para mantener «en condiciones» la parroquia. Y ese sacrificio es completamente desinteresado. Manuel Sampedro explica que «asumimos esta responsabilidad por la sencilla razón de que, si no hacíamos algo, Ruedes se moría. Nosotros, como comprenderás, tenemos de sobra con arreglar lo nuestro. Pero te da pena que la parroquia se vea abandonada».

Inocencio Alonso, de 76 años, se muestra dolido con la Administración. Entiende que los vecinos no tendrían por qué hacerse cargo de este tipo de faenas. «Aquí avanzamos muy poco. Es más, yo creo que la parroquia está yendo hacia atrás», sostiene. Este jubilado de la Agraria, de Ruedes de toda la vida, cree que la situación que está atravesando su parroquia recuerda a «tiempos antiguos».
La rehabilitación de las antiguas escuelas de Ruedes, hoy centro cívico, también corrió a cargo de los vecinos. Inocencio Alonso fue uno de los que arrimaron el hombro en esa reforma. «Cuando metimos mano al edificio, aquello daba miedo. Estuvimos trabajando dos años y medio, mes arriba, mes abajo», asegura. «Nosotros pusimos la mano de obra y el Ayuntamiento aportó los materiales», precisa.
Se queja de que «apenas tenemos ayuda municipal». Y ni él ni sus compañeros de cuadrilla se cansan de denunciarlo. Pero también dicen que los vecinos de Ruedes se implican poco en los asuntos comunes del pueblo. «Nadie quiere responsabilidades, y eso tampoco puede ser», avisa Inocencio. «Al final, somos los más viejos los que tenemos que remanganos», prosigue.
No hay muchos brazos que quieran coger el testigo del trabajo que Manuel, Inocencio, Jaime, Vicente, Enrique, Antonio, Javier, José Ramón, Manuel Ángel, Amador y Rosendo llevan realizando durante estos últimos años. No sólo aportan mano de obra, sino también la maquinaria necesaria para realizar las labores de mantenimiento. Parte del instrumental se guarda en los almacenes de las antiguas escuelas, el punto de encuentro de esta brigada de operarios gratuita. La pregunta que muchos vecinos se hacen ahora es: ¿qué pasará cuando ellos se cansen?
Un grupo de once vecinos asume de forma desinteresada el trabajo de adecentar la parroquia, porque «si no hacíamos algo, esto se moría»

Por la izquierda, Manuel Ángel Fernández, Manuel Sampedro, Inocencio Alonso, Antonio Blanco, Jaime Fresno y Rosendo Menéndez. patricia fernández
MULTIMEDIA
Fotos de la noticia
Miriam SUÁREZ
La última vez que el Ayuntamiento mandó una desbrozadora a Ruedes fue «hace dos años, por lo menos». A la parroquia le resquema la memoria. Es la necesidad de atenciones municipales. Carencia que la obliga a cuidarse sola. De los cuidados de Ruedes se encargan, concretamente, once personas, todas ellas vinculadas a la Asociación de Vecinos «la Magdalena».
La cuadrilla está formada por Vicente González, Jaime Fresno, Enrique Suárez, Inocencio Alonso, Manuel Ángel Fernández, José Ramón González, Javier Mondroño, Antonio Blanco, Manuel Sampedro, Amador Solís y Rosendo Menéndez. Cada dos o tres meses se juntan para adecentar el entorno de la iglesia y del centro cívico. «Si no lo hacemos nosotros, quién lo va a hacer», lamentan.

Limpian el cementerio parroquial cuando se acerca el Día de Todos los Santos. Acondicionan la iglesia cada vez que se celebran bautizos, comuniones o bodas. Y todo apunta a que también tendrán que ser ellos quienes sieguen los caminos que están cubriéndose de maleza. «Como el Ayuntamiento no viene a desbrozarlos, habrá que reunir al Equipo A, y al B también», ironiza Manuel Sampedro, valiéndose de la popular serie televisiva.
Sampedro tiene 49 años y es pintor de automóviles. Él no reside en Ruedes, sino en la calle Eleuterio Quintanilla. Pero «estoy casado allí» y, por tanto, como si fuera de la parroquia, donde todavía viven sus suegros. El matrimonio pasa todos los fines de semana, «de viernes a domingo», en la casería familiar. «Mucho relax», comenta el miembro más joven de la brigada vecinal de «la Magdalena».
Salvo cuando toca trabajo comunal. Lo cierto es que estas once personas sacrifican mucho tiempo libre para mantener «en condiciones» la parroquia. Y ese sacrificio es completamente desinteresado. Manuel Sampedro explica que «asumimos esta responsabilidad por la sencilla razón de que, si no hacíamos algo, Ruedes se moría. Nosotros, como comprenderás, tenemos de sobra con arreglar lo nuestro. Pero te da pena que la parroquia se vea abandonada».

Inocencio Alonso, de 76 años, se muestra dolido con la Administración. Entiende que los vecinos no tendrían por qué hacerse cargo de este tipo de faenas. «Aquí avanzamos muy poco. Es más, yo creo que la parroquia está yendo hacia atrás», sostiene. Este jubilado de la Agraria, de Ruedes de toda la vida, cree que la situación que está atravesando su parroquia recuerda a «tiempos antiguos».
La rehabilitación de las antiguas escuelas de Ruedes, hoy centro cívico, también corrió a cargo de los vecinos. Inocencio Alonso fue uno de los que arrimaron el hombro en esa reforma. «Cuando metimos mano al edificio, aquello daba miedo. Estuvimos trabajando dos años y medio, mes arriba, mes abajo», asegura. «Nosotros pusimos la mano de obra y el Ayuntamiento aportó los materiales», precisa.
Se queja de que «apenas tenemos ayuda municipal». Y ni él ni sus compañeros de cuadrilla se cansan de denunciarlo. Pero también dicen que los vecinos de Ruedes se implican poco en los asuntos comunes del pueblo. «Nadie quiere responsabilidades, y eso tampoco puede ser», avisa Inocencio. «Al final, somos los más viejos los que tenemos que remanganos», prosigue.
No hay muchos brazos que quieran coger el testigo del trabajo que Manuel, Inocencio, Jaime, Vicente, Enrique, Antonio, Javier, José Ramón, Manuel Ángel, Amador y Rosendo llevan realizando durante estos últimos años. No sólo aportan mano de obra, sino también la maquinaria necesaria para realizar las labores de mantenimiento. Parte del instrumental se guarda en los almacenes de las antiguas escuelas, el punto de encuentro de esta brigada de operarios gratuita. La pregunta que muchos vecinos se hacen ahora es: ¿qué pasará cuando ellos se cansen?
EL ALMA DEL CENTRO SOCIAL DE RUEDES
El alma del centro social

Carmen Ordiales ambienta con termos de café y galletas las reuniones de los sábados para que no se pierda la única distracción que hay en la zona

A la izquierda, Carmen Ordiales sirve café y galletas a los primeros vecinos que van llegando al centro social. Sobre estas líneas, ambiente que se crea en las antiguas escuelas los sábados, a partir de las nueve. jorge peteiro
Fotos de la noticia
Miriam SUÁREZ
Ruedes tenía un bar que primero se llamó Casa Nieves y luego Miramar. Pero ese establecimiento lleva varios años cerrado, desde que se jubiló su propietaria. Para los vecinos fue como si hubieran perdido parte de su patrimonio, en el sentido de que «nos quedamos sin la única distracción que había en la parroquia». El negocio de Nieves les proporcionaba hasta un servicio dominical de peluquería. Ahora, «no tenemos nada; pero es que nada», lamenta Carmen Ordiales García.
Los vecinos de Ruedes han cogido la costumbre de reunirse en las antiguas escuelas todos los sábados por la tarde, después de la misa de ocho y media. Y Carmen Ordiales es una de las personas que más pone de su parte para mantener ese hilo de actividad. Cada sábado, esta mujer de 64 años prepara bebidas calientes y aprovisiona el centro social de galletas, «bomboninos» y cajas de caramelos. Es su forma de distraer y distraerse en una parroquia que se encuentra a 11 kilómetros del casco urbano y donde los núcleos de población están bastante dispersos.
«Yo siempre fui una persona muy alegre y muy activa. Me gustaba que mi casa se llenase de gente. Ahora que estoy pasando una racha de depresión, necesito más que nunca entretenimientos», explica Carmen Ordiales, que se crió en Ruedes, luego se trasladó a vivir a Siero y, hace unos ocho años, volvió a la parroquia. «En la zona rural, como no organices algo, acabas metiéndote en casa, sobre todo en invierno. Para mí, ir los sábados al centro social es un desahogo. Vas, sales, te mantienes ocupada, charlas con los amigos, juegas a la lotería o al parchísÉ», comenta.
Carmen, que trabajó en la Agraria hasta que se retiró, es el alma del centro social. En cuanto llega el sábado, ella empieza a preparar los termos ya por la mañana. «Pongo una potada de agua hirviendo para garantizar que estén bien calientes. Mira, llevo todos esos que ves aquí», explica, abriendo las puertas de un armario que está repleto de recipientes. Carmen templa las reuniones de los sábados con «café, descafeinado e infusiones, que también hay gente que-y gusten». Todo ello de forma desinteresada.
A la hora de limpiar y recoger, según dice, arriman el hombro «a veces unos, a veces otros». Las reuniones suelen disolverse en torno a la una de la madrugada. El centro social, donde tiene su sede la Asociación de Vecinos «La Magdalena», no vuelve a cobrar vida hasta el sábado siguiente, salvo que haya fiestas o algún acto oficial. Las mujeres de Ruedes no se cansan de repetir que «deberían organizarse actividades por semana».

Ésta debe ser una de las pocas poblaciones de Gijón donde «los vecinos no podemos hacer ni un simple curso de manualidades». Según pone sobre el tapete Carmen Ordiales, «sí que vinieron una vez a proponer una actividad, pero, para participar, exigían que estuviésemos apuntados en ese momento a la Agraria, cuando la mayoría somos jubilados». Y apostilla: «También nos dicen que aquí no hay suficientes vecinos para poner en marcha actividades. Pero yo creo que, si las organizasen, raro sería que no viniese gente de los alrededores. Lo que está claro es que, ya que somos pocos, no deberían andar pidiéndonos requisitos».
Los vecinos de Ruedes, se reúnen todos los sábados por la noche en el centro social de las antiguas escuelas, donde no se organiza ni un simple curso de manualidades.Carmen Ordiales que ambienta esos encuentros con termos de café y galletas , es una de las personas que más pone de su parte para mantener este hilo de actividad
FUENTE:LA NUEVA ESPAÑA

Carmen Ordiales ambienta con termos de café y galletas las reuniones de los sábados para que no se pierda la única distracción que hay en la zona

A la izquierda, Carmen Ordiales sirve café y galletas a los primeros vecinos que van llegando al centro social. Sobre estas líneas, ambiente que se crea en las antiguas escuelas los sábados, a partir de las nueve. jorge peteiro
Fotos de la noticia
Miriam SUÁREZ
Ruedes tenía un bar que primero se llamó Casa Nieves y luego Miramar. Pero ese establecimiento lleva varios años cerrado, desde que se jubiló su propietaria. Para los vecinos fue como si hubieran perdido parte de su patrimonio, en el sentido de que «nos quedamos sin la única distracción que había en la parroquia». El negocio de Nieves les proporcionaba hasta un servicio dominical de peluquería. Ahora, «no tenemos nada; pero es que nada», lamenta Carmen Ordiales García.
Los vecinos de Ruedes han cogido la costumbre de reunirse en las antiguas escuelas todos los sábados por la tarde, después de la misa de ocho y media. Y Carmen Ordiales es una de las personas que más pone de su parte para mantener ese hilo de actividad. Cada sábado, esta mujer de 64 años prepara bebidas calientes y aprovisiona el centro social de galletas, «bomboninos» y cajas de caramelos. Es su forma de distraer y distraerse en una parroquia que se encuentra a 11 kilómetros del casco urbano y donde los núcleos de población están bastante dispersos.
«Yo siempre fui una persona muy alegre y muy activa. Me gustaba que mi casa se llenase de gente. Ahora que estoy pasando una racha de depresión, necesito más que nunca entretenimientos», explica Carmen Ordiales, que se crió en Ruedes, luego se trasladó a vivir a Siero y, hace unos ocho años, volvió a la parroquia. «En la zona rural, como no organices algo, acabas metiéndote en casa, sobre todo en invierno. Para mí, ir los sábados al centro social es un desahogo. Vas, sales, te mantienes ocupada, charlas con los amigos, juegas a la lotería o al parchísÉ», comenta.
Carmen, que trabajó en la Agraria hasta que se retiró, es el alma del centro social. En cuanto llega el sábado, ella empieza a preparar los termos ya por la mañana. «Pongo una potada de agua hirviendo para garantizar que estén bien calientes. Mira, llevo todos esos que ves aquí», explica, abriendo las puertas de un armario que está repleto de recipientes. Carmen templa las reuniones de los sábados con «café, descafeinado e infusiones, que también hay gente que-y gusten». Todo ello de forma desinteresada.
A la hora de limpiar y recoger, según dice, arriman el hombro «a veces unos, a veces otros». Las reuniones suelen disolverse en torno a la una de la madrugada. El centro social, donde tiene su sede la Asociación de Vecinos «La Magdalena», no vuelve a cobrar vida hasta el sábado siguiente, salvo que haya fiestas o algún acto oficial. Las mujeres de Ruedes no se cansan de repetir que «deberían organizarse actividades por semana».

Ésta debe ser una de las pocas poblaciones de Gijón donde «los vecinos no podemos hacer ni un simple curso de manualidades». Según pone sobre el tapete Carmen Ordiales, «sí que vinieron una vez a proponer una actividad, pero, para participar, exigían que estuviésemos apuntados en ese momento a la Agraria, cuando la mayoría somos jubilados». Y apostilla: «También nos dicen que aquí no hay suficientes vecinos para poner en marcha actividades. Pero yo creo que, si las organizasen, raro sería que no viniese gente de los alrededores. Lo que está claro es que, ya que somos pocos, no deberían andar pidiéndonos requisitos».
Los vecinos de Ruedes, se reúnen todos los sábados por la noche en el centro social de las antiguas escuelas, donde no se organiza ni un simple curso de manualidades.Carmen Ordiales que ambienta esos encuentros con termos de café y galletas , es una de las personas que más pone de su parte para mantener este hilo de actividad
FUENTE:LA NUEVA ESPAÑA
SITUACIÓN DE RUEDES
Ojo, que nosotros los de RUEDES,somos contribuyentes como cualquiera y no tenemos la culpa de ser pocos».

La parroquia menos poblada
Antonio Blanco, faenando con su tractor.
«Ya estamos resignados a que no traigan un colector hasta aquí», dice Antonio Blanco. «Somos pocos y, encima, las casas están muy dispersas. Lo de siempre», apostilla. Otro tanto ocurre con los caminos que faltan por alumbrar: «Hemos mejorado mucho, qué duda cabe. Pero con el cuento de que apenas hay casas, se han dejado sin iluminar algunos tramos finales. Ojo, que nosotros somos contribuyentes como cualquiera y no tenemos la culpa de ser pocos».
De nuevas tecnologías, ni hablan. Esta parroquia, que recibió el premio al «Pueblu más guapu», no dispone, «curiosamente», ni de contenedores a los que echar la basura ni, por supuesto, de un servicio de recogida. Aunque en esta situación concreta también influye el hecho de que los vecinos no acaben de ponerse de acuerdo sobre la importancia de la reivindicación.
«En lo que sí se ha notado un cambio es en los accesos del pueblo. Y, aunque hicieron estropicios en algunas fincas, lo cierto es que asfaltaron muchos caminos. Que antes había que sacar la leche de las casas en burro», recuerdan.
Caserías tradicionales y «fines de semana» coexisten en un territorio de 3,6 km2 en " RUEDES"
Caserías tradicionales y «fines de semana» coexisten en un territorio de 3,6 km2
HORREO TÍPICO ASTURIANO

María del Carmen Rodríguez Fernández, trabajando en la casería familiar.

imagen de la iglesia de la Magdalena, de origen románico. jorge peteiro
M.S.
En contra de lo que ocurre en otras parroquias del concejo, la ganadería sigue siendo el modo de vida de muchos vecinos de Ruedes. Según datos de la asociación «La Magdalena», en la zona hay diez personas que se dedican al sector: Marcelino Álvarez, Manuel Ángel Fernández, Daniel Valdés, José Luis Rodríguez, Eva García, José Ramón González, Jaime Fresno, Manuel Nava, Manuel Verdasco y el propio Blanco. No se trata de grandes explotaciones vacunas, pero «se puede decir que aquí mantenemos la actividad ganadera».
Se aprecia a simple vista que Ruedes -con un extensión de 3,6 kilómetros cuadrados- es abundante en caserías tradicionales, que ahora coexisten con numerosos «fines de semana». Estudios oficiales estiman que las explotaciones bovinas ocupan una superficie de unas 360 hectáreas.
FUENTE:LA NUEVA ESPAÑA
HORREO TÍPICO ASTURIANO

María del Carmen Rodríguez Fernández, trabajando en la casería familiar.

imagen de la iglesia de la Magdalena, de origen románico. jorge peteiro
M.S.
En contra de lo que ocurre en otras parroquias del concejo, la ganadería sigue siendo el modo de vida de muchos vecinos de Ruedes. Según datos de la asociación «La Magdalena», en la zona hay diez personas que se dedican al sector: Marcelino Álvarez, Manuel Ángel Fernández, Daniel Valdés, José Luis Rodríguez, Eva García, José Ramón González, Jaime Fresno, Manuel Nava, Manuel Verdasco y el propio Blanco. No se trata de grandes explotaciones vacunas, pero «se puede decir que aquí mantenemos la actividad ganadera».
Se aprecia a simple vista que Ruedes -con un extensión de 3,6 kilómetros cuadrados- es abundante en caserías tradicionales, que ahora coexisten con numerosos «fines de semana». Estudios oficiales estiman que las explotaciones bovinas ocupan una superficie de unas 360 hectáreas.
FUENTE:LA NUEVA ESPAÑA
LA PARROQUIA MENOS POBLADA
La parroquia menos poblada
El hecho de que ésta sea una población de tan sólo 106 vecinos ayuda a mantener intacta su fisonomía rural, pero también constituye un inconveniente para lograr ciertos servicios

Con un censo de 146 vecinos, Ruedes es la parroquia menos poblada del concejo. Circunstancia que ayuda a preservar la identidad rural de la zona, pero que también supone un inconveniente a la hora de reclamar determinados servicios. A Ruedes no llega el autobús ni la red pública de saneamiento, y la única distracción de que disponen los vecinos es un centro social que sólo abre los sábados por la tarde. Para todo les dicen que son pocos. «Ojo, somos constribuyentes como cualquiera», responden los portavoces de Ruedes, que necesitan reponer fuerzas para hacer presión.
Miriam SUÁREZ
Ruedes es la parroquia menos poblada del concejo. Una particularidad que explica muchas de sus virtudes y muchas de sus carencias. «Nos dicen tantas veces eso de que somos pocos...», responde Antonio Blanco cuando se le menciona el censo. En el comentario del vicepresidente de la Asociación de Vecinos «La Magdalena» se aprecia cierto tono de hastío, porque éste suele ser el argumento utilizado para negarles algunos servicios.
A enero de 2007, había empadronadas en Ruedes 106 personas. Las mismas que el año pasado, y diez menos que hace dos. Los vecinos están convencidos de que las estadísticas oficiales no reflejan toda la realidad de la parroquia: «Aquí vino a vivir mucha gente que sigue censada en Gijón».
La decisión municipal de ampliar los núcleos rurales liberó suelo para la edificación de viviendas unifamiliares en todo el concejo. A Ruedes, muy protegido urbanísticamente, le brindó la oportunidad de crecer. Entre 2000 y 2006, se solicitaron quince licencias de construcción en la zona, donde «acaban de venderse otras dos parcelas también para hacer casas», apunta Blanco. Este jubilado de la industria cárnica, oriundo de Picaloredo -el pueblo de Siero que hace frontera con Ruedes-, se instaló en la parroquia hace ocho años.
No se puede decir que el ritmo al que se están construyendo viviendas en la zona sea frenético. Pero a Ruedes le ha servido para ganar fuerza. «Habremos hecho media docena de socios nuevos. Y eso, para nosotros, es importante. No se trata de que esto se masifique, pero cuantos más seamos, más presión podemos hacer para conseguir ciertos servicios», sostiene Antonio Blanco. La parroquia necesita brío y brazos que tomen el testigo de la asociación vecinal «La Magdalena».
Además de ser pocos, la población, en Ruedes, está muy envejecida. «Vecinos menores de 18 años sólo hay ocho», señala el vicepresidente de «La Magdalena», traduciendo a cifras el déficit de juventud que presenta la parroquia. «Los chavales marchan para Gijón y aquí vamos quedando los paisanos de canas», prosigue.
Aunque se hayan construido nuevas viviendas, Ruedes no deja de ser una aldea. Una aldea que se encuentra a once kilómetros del centro urbano. Esa distancia la mantiene como una de las parroquias más rurales del concejo. Parroquia a la que no llega el transporte público -aunque sí el escolar-; con una actividad que se limita a la misa de sábado y las reuniones semanales en el centro social; y donde tener saneamiento público es una quimera.
«Ya estamos resignados a que no traigan un colector hasta aquí», dice Antonio Blanco. «Somos pocos y, encima, las casas están muy dispersas. Lo de siempre», apostilla. Otro tanto ocurre con los caminos que faltan por alumbrar: «Hemos mejorado mucho, qué duda cabe. Pero con el cuento de que apenas hay casas, se han dejado sin iluminar algunos tramos finales. Ojo, que nosotros somos contribuyentes como cualquiera y no tenemos la culpa de ser pocos».
De nuevas tecnologías, ni hablan. Esta parroquia, que recibió el premio al «Pueblu más guapu», no dispone, «curiosamente», ni de contenedores a los que echar la basura ni, por supuesto, de un servicio de recogida. Aunque en esta situación concreta también influye el hecho de que los vecinos no acaben de ponerse de acuerdo sobre la importancia de la reivindicación.
«En lo que sí se ha notado un cambio es en los accesos del pueblo. Y, aunque hicieron estropicios en algunas fincas, lo cierto es que asfaltaron muchos caminos. Que antes había que sacar la leche de las casas en burro», recuerdan.
FUENTE: LA NUEVA ESPAÑA
PANADERA SOBRE RUEDES
Panadera sobre «ruedes»
Blanca Mejuto se gana la vida vendiendo pan por la zona rural, en una ruta de 140 kilómetros que finaliza en la parroquia más meridional del concejo
Su empresa va siempre consigo.Lo que otros gastan en iluminar escaparates , ella lo echa en gasolina.Blanca Mejuto, de 36 años , se gana la vida vendiendo paan por la zona rural, en una ruta de 140 km que finaliza en RUEDES .Allí , LA NUEVA ESPAÑA de Gijón se sube a su furgoneta para acompañarla en el recorrido por la parroquia gijonesa más meridional.Además de pan , reparte alegría.Para algunos vecinos es la única persona que ven en todo el día.
jorge peteiro ( MULTIMEDIA Fotos de la noticia)

Miriam SUÁREZ
-¿Trajísteme LA NUEVA ESPAÑA? Esta semana sal Ruedes.
Pilar González ya asoma por la puerta de casa antes de que Blanca Mejuto apague el motor de su furgoneta. Es la segunda clienta del recorrido que hace por Ruedes repartiendo el pan del día. La primera está fuera cuando ella pasa y su barra se la deja metida en una saca que cuelga del portón.
Blanca Mejuto les lleva el pan, periódicos y revistas, pasteles -los sábados-, lotería y «choricinos muy ricos» de vez en cuando. Su licencia de alimentación nada dice de lo más importante: los minutos de cariñosa conversación que dispensa a los vecinos. Para muchos, Blanca es la única persona de fuera de la parroquia con la que cruzan palabra a lo largo del día o incluso de la semana. «No sé si la tengo o la sueño, de lo contenta que estoy con ella», le echa flores Pilar González.

De nuevo en la carretera general, a Blanca le dan el alto. Es el padre de una clienta, que le coge el pan sobre la marcha para ahorrarle la parada. «Venga campeón. Vales tú más de lo que pesas», le agradece Blanca. Para todos tiene algún gesto amable. Es la alegría personificada. «Soy feliz con este trabajo. Pero feliz. A las 6.10 estoy en pie, pero también es verdad que a las dos, dos y media, termino. Y la gente es majísima conmigo. Si llueve, nunca falta quien me traiga un cafetín caliente a la ventanilla», comenta.
Antes de ponerse a vender pan, esta polesa de 36 años, que se vino a vivir a Gijón cuando se casó, trabajaba como camarera de piso en un hotel de la ciudad. Una amiga, cartera en la zona rural, le contó que había una panadera que quería dejar el negocio. «Y pensé: peor que esto de los hoteles y la hostelería no puede ser. Vamos a ver qué pasa», cuenta Blanca Mejuto, que lleva dos años trabajando por cuenta propia.
Hacerse con un negocio de este tipo «es casi como comprar una plaza de taxi». En el traspaso de actividad, Blanca pagó por la ruta y la clientela que ya tenía hechas su predecesora. También le compró la furgoneta, que ya ha cambiado por otra nueva. Cada día -a excepción de los domingos- recorre Mareo, Porceyo, La Pedrera, Peñaferruz, Aguda, Fontaciera y, por último, Ruedes. Aparte, suministra pan a varias tiendas del casco urbano.
«Hago unos 140 kilómetros diarios», calcula. Su empresa va siempre con ella. Lo que otros autónomos gastan en escaparates o iluminación, Blanca Mejuto lo emplea en pastillas del freno o gasolina. «Por cierto, de cuando yo empecé a ahora, no sabes lo que se notó el aumento del precio del combustible», señala. «No digamos del precio del pan. Con el cuento de que falta harina...», apostilla.
Ella ha subido la barra 15 céntimos, «lo mismo que a mí la panadería». Según dice, «con un incremento así, prefiero no ampliar el margen de ganancia, porque sería una barbaridad y, ahora, la gente está muy comedida en el gasto». En lugar de pasarse con los precios, Blanca Mejuto lo lucha para vender más.
-Qué tal morena. ¿Sabes que ya traigo conmigo la Navidad? Pa cuando os empiece a apetecer.
Blanca Díaz prefiere dejar los dulces navideños para más adelante, aunque echa un vistazo a la mercancía. Blanca Mejuto se interesa por el estado de salud de su marido, que acaba de sufrir un accidente. Afortunadamente, no ha sido grave.
En casa de Gerardo Calvo y Adelina Martínez, quien sale a recibir a la panadera es María, su nieta de 2 años. La cría lleva un monedero en la mano y paga con mucho desparpajo la chapata y la revista del corazón que había encargado su abuela. María sólo suelta el chupo para preguntar: «¿Y el pan?».
Normalmente, Blanca lleva las barras en el asiento del copiloto, para tenerlas a mano. Pero, en esta ocasión, ese lugar lo ocupa LA NUEVA ESPAÑA de Gijón. «Que de ésta os hago famoses», bromea con Delfina Suárez y Olvido Rodríguez, otras dos clientas de Ruedes. Esta última paga lo suyo con menudo, principalmente monedas de 1 y 5 céntimos. Una vez arregladas las cuentas, pide cambio de 50 euros. «¿Daste cuenta? Úsenme hasta de banco», sigue en plan de guasa.
Con el recorrido por Ruedes, el más meridional de su ruta, termina la jornada. Ya lleva unas ocho horas al volante y ha repartido más de 300 barras de pan. Al principio, «se me cayeron muchas lágrimas, porque no es nada fácil andar por estos caminos». Ahora, todo va rodado.
-¿Dónde está lo más grande de Ruedes? Más que la iglesia.
Así se dirige a Donata Rodríguez, la segunda vecina de mayor edad de la parroquia, con 91 años recién cumplidos. «Bueno, la iglesia también ye muy vieya, que ya iba yo de pequeña», responde esta mujer salerosa, que acaba de llegar de La Manga. Compra una barra de cuarto para ella sola, y «no me sobra nada, ¡recoño! A veces no me queda ni pa dar a les gallines».
A Ruedes suben varios panaderos. De Blanca Mejuto -por cierto, no guarda parentesco con el árbitro internacional- es cliente una cuarta parte de la parroquia. «Hay que lucharlo mucho, pero lo luchas pa ti», se despide.
FUENTE:LA NUEVA ESPAÑA
UNA ALDEA EN LA CIUDAD
Ruedes es la zona más rural de Gijón, como señalaron en la tertulia de LA NUEVA ESPAÑA Vicente González,Wenceslao Pintado, Manuel Alvarez e Isolina Amado
Blanca Mejuto se gana la vida vendiendo pan por la zona rural, en una ruta de 140 kilómetros que finaliza en la parroquia más meridional del concejo
Su empresa va siempre consigo.Lo que otros gastan en iluminar escaparates , ella lo echa en gasolina.Blanca Mejuto, de 36 años , se gana la vida vendiendo paan por la zona rural, en una ruta de 140 km que finaliza en RUEDES .Allí , LA NUEVA ESPAÑA de Gijón se sube a su furgoneta para acompañarla en el recorrido por la parroquia gijonesa más meridional.Además de pan , reparte alegría.Para algunos vecinos es la única persona que ven en todo el día.
jorge peteiro ( MULTIMEDIA Fotos de la noticia)

Miriam SUÁREZ
-¿Trajísteme LA NUEVA ESPAÑA? Esta semana sal Ruedes.
Pilar González ya asoma por la puerta de casa antes de que Blanca Mejuto apague el motor de su furgoneta. Es la segunda clienta del recorrido que hace por Ruedes repartiendo el pan del día. La primera está fuera cuando ella pasa y su barra se la deja metida en una saca que cuelga del portón.
Blanca Mejuto les lleva el pan, periódicos y revistas, pasteles -los sábados-, lotería y «choricinos muy ricos» de vez en cuando. Su licencia de alimentación nada dice de lo más importante: los minutos de cariñosa conversación que dispensa a los vecinos. Para muchos, Blanca es la única persona de fuera de la parroquia con la que cruzan palabra a lo largo del día o incluso de la semana. «No sé si la tengo o la sueño, de lo contenta que estoy con ella», le echa flores Pilar González.

De nuevo en la carretera general, a Blanca le dan el alto. Es el padre de una clienta, que le coge el pan sobre la marcha para ahorrarle la parada. «Venga campeón. Vales tú más de lo que pesas», le agradece Blanca. Para todos tiene algún gesto amable. Es la alegría personificada. «Soy feliz con este trabajo. Pero feliz. A las 6.10 estoy en pie, pero también es verdad que a las dos, dos y media, termino. Y la gente es majísima conmigo. Si llueve, nunca falta quien me traiga un cafetín caliente a la ventanilla», comenta.
Antes de ponerse a vender pan, esta polesa de 36 años, que se vino a vivir a Gijón cuando se casó, trabajaba como camarera de piso en un hotel de la ciudad. Una amiga, cartera en la zona rural, le contó que había una panadera que quería dejar el negocio. «Y pensé: peor que esto de los hoteles y la hostelería no puede ser. Vamos a ver qué pasa», cuenta Blanca Mejuto, que lleva dos años trabajando por cuenta propia.
Hacerse con un negocio de este tipo «es casi como comprar una plaza de taxi». En el traspaso de actividad, Blanca pagó por la ruta y la clientela que ya tenía hechas su predecesora. También le compró la furgoneta, que ya ha cambiado por otra nueva. Cada día -a excepción de los domingos- recorre Mareo, Porceyo, La Pedrera, Peñaferruz, Aguda, Fontaciera y, por último, Ruedes. Aparte, suministra pan a varias tiendas del casco urbano.
«Hago unos 140 kilómetros diarios», calcula. Su empresa va siempre con ella. Lo que otros autónomos gastan en escaparates o iluminación, Blanca Mejuto lo emplea en pastillas del freno o gasolina. «Por cierto, de cuando yo empecé a ahora, no sabes lo que se notó el aumento del precio del combustible», señala. «No digamos del precio del pan. Con el cuento de que falta harina...», apostilla.
Ella ha subido la barra 15 céntimos, «lo mismo que a mí la panadería». Según dice, «con un incremento así, prefiero no ampliar el margen de ganancia, porque sería una barbaridad y, ahora, la gente está muy comedida en el gasto». En lugar de pasarse con los precios, Blanca Mejuto lo lucha para vender más.
-Qué tal morena. ¿Sabes que ya traigo conmigo la Navidad? Pa cuando os empiece a apetecer.
Blanca Díaz prefiere dejar los dulces navideños para más adelante, aunque echa un vistazo a la mercancía. Blanca Mejuto se interesa por el estado de salud de su marido, que acaba de sufrir un accidente. Afortunadamente, no ha sido grave.
En casa de Gerardo Calvo y Adelina Martínez, quien sale a recibir a la panadera es María, su nieta de 2 años. La cría lleva un monedero en la mano y paga con mucho desparpajo la chapata y la revista del corazón que había encargado su abuela. María sólo suelta el chupo para preguntar: «¿Y el pan?».
Normalmente, Blanca lleva las barras en el asiento del copiloto, para tenerlas a mano. Pero, en esta ocasión, ese lugar lo ocupa LA NUEVA ESPAÑA de Gijón. «Que de ésta os hago famoses», bromea con Delfina Suárez y Olvido Rodríguez, otras dos clientas de Ruedes. Esta última paga lo suyo con menudo, principalmente monedas de 1 y 5 céntimos. Una vez arregladas las cuentas, pide cambio de 50 euros. «¿Daste cuenta? Úsenme hasta de banco», sigue en plan de guasa.
Con el recorrido por Ruedes, el más meridional de su ruta, termina la jornada. Ya lleva unas ocho horas al volante y ha repartido más de 300 barras de pan. Al principio, «se me cayeron muchas lágrimas, porque no es nada fácil andar por estos caminos». Ahora, todo va rodado.
-¿Dónde está lo más grande de Ruedes? Más que la iglesia.
Así se dirige a Donata Rodríguez, la segunda vecina de mayor edad de la parroquia, con 91 años recién cumplidos. «Bueno, la iglesia también ye muy vieya, que ya iba yo de pequeña», responde esta mujer salerosa, que acaba de llegar de La Manga. Compra una barra de cuarto para ella sola, y «no me sobra nada, ¡recoño! A veces no me queda ni pa dar a les gallines».
A Ruedes suben varios panaderos. De Blanca Mejuto -por cierto, no guarda parentesco con el árbitro internacional- es cliente una cuarta parte de la parroquia. «Hay que lucharlo mucho, pero lo luchas pa ti», se despide.
FUENTE:LA NUEVA ESPAÑA
UNA ALDEA EN LA CIUDAD
Ruedes es la zona más rural de Gijón, como señalaron en la tertulia de LA NUEVA ESPAÑA Vicente González,Wenceslao Pintado, Manuel Alvarez e Isolina Amado
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